"Las montañas no son estadios donde satisfago mi ambición de logros, son las catedrales donde practico mi religión. Desde sus majestuosas cimas veo mi pasado, sueño el futuro y, con una inusual agudeza, experimento el momento presente... En las montañas yo celebro la creación. En cada viaje a ellas, nazco de nuevo." Anatoli Bukréyev.

jueves, 22 de mayo de 2014

Flores de las montañas

En el orden de elementos que conforman los espacios montañosos, ostentan la representación más delicada de la belleza. Contrastan, con su fragilidad y aparente insignificancia, con los escenarios pétreos que habitualmente les sirven de telón de fondo y hacia los que solemos dirigir nuestras miradas y anhelos. Sin embargo, la hermosura más sutil podemos encontrarla desviando la mirada a la altura de nuestros pies...

Edelweiss

Margaritas

Nazareno o Matacandiles
Fresa silvestre
Mastuercillo alpino
 
Aguileña pirenaica o Palometa del puerto
Androsace laggeri
Narciso de prado o Campaneta de puerto
Cuernecillo alpino (Lotus alpinus)
Saxifraga intricata
Genciana de primavera

miércoles, 14 de mayo de 2014

Pozos de Lloroza (Fuente Dé, Picos de Europa)

Grata excursión, muy recomendable para hacer con niños, que nos acerca desde el mirador de Fuente Dé a los cercanos Pozos de Lloroza, unas lagunas de alta montaña poco habituales en Picos de Europa debido al carácter kárstico de una geomorfología que dificulta la retención de agua en las cubetas glaciares.

Accederemos al inicio del recorrido una vez superados los 753 metros de desnivel que, en pocos minutos, salva el popular teleférico de Fuente Dé. 
El trayecto es sencillo: basta con seguir las indicaciones amarillas y blancas, habituales en las rutas de Pequeño Recorrido (PR), en este caso del PR PNPE-23 (Ruta de Horcados Rojos), hasta llegar a la altura de los dos Pozos de Lloroza situados a mayor altura (existe un tercero que será el que primero avistemos).
Abandonaremos el camino principal que veníamos siguiendo, para tomar una senda poco trazada que, a la izquierda del camino, nos baja a la orilla de los lagos.
La vuelta se puede hacer desandando el camino por el mismo lugar o, mejor aún, dirigiéndonos hacia el primer pozo, desde donde ya ascenderemos hasta el camino principal y terminaremos este hermoso y corto recorrido circular por unos de los parajes más atractivos de la vertiente cántabra de los Picos de Europa.

Teleférico

sábado, 5 de abril de 2014

Leyenda de Huascarán y de Huandoy (Andes peruanos)

Huascarán, Cordillera Blanca (Andes peruanos)

Cuenta una antiquísima leyenda andina que hace mucho tiempo, en el valle del Callejón de Huaylas, vivían los dioses, entre los que se encontraba el poderoso Inti, el dios Sol.
 
Este dios supremo tenía una hermosa hija llamada Huandoy, que poseía una belleza y un encanto incomparables.
 
El dios Sol deseaba casar a su hija con algún joven dios que reuniera las suficientes virtudes para merecer a su amada hija.
 
En ese mismo valle, en el poblado de los Yungas, vivía un apuesto y joven príncipe mortal llamado Huascarán, que un día se adentró en lo más profundo del valle y se encontró con la joven diosa Huandoy. Al verla, se quedó tan impactado por la belleza y la dulzura de la joven que se quedó completamente ensimismado, mientras no dejaba de mirarla con fascinación.
 
La joven diosa se hallaba cantando a la vera de un río, hasta que se percató de la presencia del joven príncipe y sus miradas se cruzaron.
 
Huandoy, aun consciente de que se trataba de un simple mortal, quedó igualmente prendada ante la belleza de aquel apuesto joven, y ambos se enamoraron irremediablemente desde aquel momento.
 
Desde entonces, el príncipe y la diosa se veían a menudo a escondidas y su amor iba creciendo con el paso del tiempo.
 
Un mal día, el dios Inti, padre de la joven diosa, sorprendió a los amantes en uno de sus encuentros y se enojó enormemente. Hablón con Huandoy para tratar de convencerla de que un humano no era digno de ella, que su amor debía ser para otro dios, que los humanos eran seres insignificantes muy por debajo de su condición.
 
Huandoy, apesadumbrada, comprendió que su amor por Huascarán nunca recibiría la aprobación de su padre, y durante un tiempo trató de olvidarse del joven príncipe, pero era tal el amor que los dos jóvenes sentían el uno por el otro que al poco tiempo volvieron a citarse.
 
Los dos amantes siguieron siendo felices en sus encuentros, soñando con el otro cada vez que no estaban juntos, y su amor iba creciendo a escondidas del dios Sol.
 
Un día, el gran dios Sol volvió a sorprender a la pareja, y esta vez no hubo compasión para los amantes.
 
Convirtió a la diosa y al príncipe en dos enormes montañas que separó por medio de un valle, y cubrió las dos cumbres con nieve perpetua para apagar la ardiente pasión de los enamorados.
 
Era tal la ira del dios Sol que permitió a las dos montañas poder verse, pero nunca más poder llegar a tocarse.

Desde entonces, los dos amantes, convertidos en las montañas más altas de Perú, lloran de dolor y funden, gota a gota, la nieve que les cubre. Así, tras cientos de años de sufrimiento, crearon el precioso lago Llanganuco, de aguas color azul turquesa y que se encuentra a las faldas de aquellas dos grandes montañas.
 
Lagunas de Llanganuco

viernes, 21 de marzo de 2014

Invernal al Pico Murcia

Ascensión invernal al Pico Murcia (2.341 metros), una soberbia y elegante montaña de aspecto piramidal que en invierno nos ofrece un interesantísimo y solitario trayecto a través del valle de Arrilla, por el que discurriremos para aproximarnos y finalmente alcanzar la cumbre de esta singular montaña, privilegiada atalaya desde la que podremos deleitarnos con las extraordinarias vistas de sus hermanos mayores (Espigüete, Curavacas,...) y de otros picachos de la montaña palentina y cántabra (Tres Provincias, Agujas de Cardaño, Peña Prieta, Tío Celestino,...), así como de los más alejados Picos de Europa y otras montañas de León.

He propuesto la subida por el valle de Arrilla y el descenso por el valle de Valcabe, para completar un precioso recorrido circular que en época invernal, por la presencia de nieve y hielo, puede presentar dificultad y peligro por el riesgo de caída y rápido deslizamiento en algunas zonas del recorrido. Por ello, resulta indispensable el uso de piolet y crampones, así como, por supuesto, conocer su manejo.

El Pico Murcia no atesora la popularidad del Espigüete y el Curavacas, los cuales le superan en altitud, peligrosidad y dificultad técnica, pero su estilizada figura piramidal le otorga un sugerente atractivo.

El Espigüete será omnipresenta en gran parte del recorrido, ya desde el inicio

martes, 25 de febrero de 2014

Pico Urbión, por el valle de Urbión

No resulta extraño que los aficionados al montañismo muestren algún tipo de predilección hacia alguna cumbre en particular. El vínculo especial que une al hombre con una montaña concreta tiene su origen en causas que, en la mayoría de los casos, provienen del ámbito etéreo de lo sentimental.
 
Desde hace años el Pico Urbión es mi montaña favorita. Quizá debido a la incontestable belleza de su entorno; o por ser el lugar donde me inicié al montañismo; seguramente por una mezcla de recuerdos y sensaciones. Ni siquiera es la cima más elevada o hermosa que he hollado; sin embargo, es la montaña que en mayor medida me ha cautivado.


sábado, 15 de febrero de 2014

"El vagón de los ciclistas", por Eduardo Martínez de Pisón

Transcribo a continuación un artículo escrito hace meses por Eduardo Martínez de Pisón. Lejos de centrarnos en el caso puntual que expone el sabio montañero y conducidos por la nitidez de quien lo es todo en el mundo de la montaña, este escrito nos debe hacer reflexionar acerca de ciertas tendencias que están impregnando la práctica del montañismo y sobre los derroteros que orientan a numerosos neófitos que han irrumpido súbitamente en los espacios naturales con sus cronómetros, sus marcas y sus obsesiones.
 

Eduardo Mtnez. de Pisón, a la derecha de la fotografía, junto a Sebastián Álvaro
(Foto: desnivel.com)


domingo, 19 de enero de 2014

Tentativa invernal al Pico San Millán (2.131 mts), Sierra de la Demanda burgalesa

Descripción de la ruta por la que tratamos de ascender a mediados de enero al techo de la provincia de Burgos, propósito que finalizó a menos de 50 metros de la cumbre, cuando decidimos darnos la vuelta en la última rampa, por la presencia de nieve muy dura que hacía muy peligroso el último tramo: una corta pero fuerte pendiente, muy expuesta, que en caso de caída prometía un resultado nada halagüeño. Se trata de la última rampa, accediendo por la parte del Collado del Portillo, que en otra época del año, o incluso con la nieve en otro estado, no debería presentar más complicaciones que salvar una notable pero corta inclinación fácilmente superable, pero que en esta ocasión se hallaba cubierta de nieve muy dura y culminaba en una cornisa helada y algo abovedada que estimamos complicada de superar con garantías de seguridad. Por tanto, una de esos ataques frustrados a una cumbre deseada que te deja cierto sabor agridulce, pero que te hace evidenciar la conveniencia de, en la montaña, reconocer y asumir las limitaciones propias y la lucidez de dar la vuelta en el momento oportuno cuando las cosas se tuercen.
 
Cara norte del San Millán, hacia el Collado del Portillo
 
A pesar de este  contratiempo, disfrutamos de un recorrido de aproximación de excepcional belleza dentro de los muchos que trazan la Sierra de la Demanda. Una ruta, larga y dificultosa en invierno y en época de deshielo, que discurre por la vertiente norte de la montaña, la que presenta un atractivo carácter alpino que nada tiene que ver con la subida desde la parte sur (desde Pineda de la Sierra). Además, atravesaremos un exhuberante hayedo e iremos acompañados en buena parte de la travesía por el brioso río Urbión, el cual habremos de vadear en varias ocasiones (no siempre cómodamente).